Efectivamente, parece que los Dioses se alían en mi contra. Esta tarde he llegado de mi periplo por el norte y me encuentro a mi mujer con un esguince en el tobillo izquierdo, a Little Mary todavía con fiebre y a mi pobre Alvarete cuidando del sector femenino de la familia. No es orgullo de padre pero este niño vale un potosí.
En consecuencia el entreno de mañana por la mañana intentaré posponerlo para la tarde. Por cierto, no sé porqué pero cuando salgo a correr por la tarde no voy nada fluido. No soy capaz de controlar ritmos, pulsaciones, etc.
Ayer salí a rodar en Bilbao. Aproveché que el hotel está situado en Campo Volantín y siguiendo el carril bici hice una tirada de 40 minutos y 8 progresiones de 100m (empezando en 27" y terminando en 19"). Llegue empapado al hotel gracias a la fina lluvia que caía por Bilbo y, esto, acompañado de mis dificultades comentadas antes para entrenar por la tarde pues...en fin, que un poquito de sufrimiento y de batalla contra el cerebro para no irme al hotel antes de tiempo.
Para el sábado tengo previsto hacer una vuelta a la casa de campo. Son 17 km y no estoy muy seguro de que sea lo ideal con la media de Getafe a una semana vista.
Pues nada como dirían los ingleses: with this and a cake untill tomorrow at eight.
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